domingo, 19 de junio de 2016

LAS COSAS CAEN POR SU PROPIO PESO...

Decía una amiga algo así como que: "si deseas navegar junto a un grupo de hombres y mujeres, antes de construir el barco, deberías construir el amor común por el mar"...
Todo lo que no se construye a partir del amor por el objetivo común, todo lo que no se construye desde el convencimiento, la explicación y la honesta claridad...está abocado al fracaso. 

Hemos podido comprobar durante muchos años y en la mayoría de las organizaciones que nos rodean, que el amor por el proyecto común se va sustituyendo por el interés personal o de grupo, a la misma vez que todo comienza a funcionar como un verdadero tablero de ajedrez o del juego "tocado y hundido". Las estrategias sustituyen al abrazo sincero, las tácticas a la pasión, el adversario se convierte en enemigo y las reglas de juego son la ley del mas fuerte. Y a veces hasta somos capaces de llamar a todo esto proyecto común y lo que es peor...creerlo.
Las direcciones, secretarías, consejos, coordinadoras, pasan a ser "aparatichs" en manos de "grandes iluminados" que se consideran a si mismos como infalibles en sus profecías y que acaban pareciéndose mas a "una lapa de roca" amarrada al bienestar que producen las caricias de las olas, que a alguien con carisma y fortaleza que se rebela y da norte a las necesidades de todos. Se sustituye la capacidad de influir por la capacidad de manipular...y todo comienza pudrirse...a oler a caduco, a viejo, a manido...
Esta, posiblemente es la peor herencia que podíamos recibir de todo el periodo llamado "la transición", pero que a mi juicio, ya se ha asumido en el seno incluso de lo que llamamos "la nueva política", cometiendo un verdadero atentado contra la sencillez de la participación y contra la ilusión de quien se creyó aquello de "un proyecto de las gentes normales". Hay demasiado "lobo dientudo" en este bosque, vestido de "abuelita indefensa".

La peor de las noticias que podíamos leer, es que hemos intentado organizar un proyecto común para cambiar las cosas y que éste, 
se parezca notablemente a todo aquello que rechazábamos y que fue argumento que alimentaba nuestro intento. 
La cercanía de la victoria aviva el fuego interno del oportunista, del ambicioso, del que construye solo para él y sus acólitos, olvidando cualquier vestigio del proyecto que movió la ilusión y los corazones...olvidando lo que no se debe olvidar: Que sumar a la gente es lo importante.
Pero yo se, porque ya tengo recorrido, que las cosas acaban cayendo por su propio peso y que quien sembró tormentas, recogerá tempestades...
Lo lamentable es que se pierde mucho mas tiempo en rectificar lo "torcido" que en construir lo "nuevo". Pero también soy consciente que si no se mejoran las situaciones sociales, da igual que el partido u organización sean mas lindos o sus dirigentes mas aparentes...volverán a unirse ilusión y corazón para levantar un nuevo estallido que apague tanta porquería...

Un saludo.

 

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