jueves, 19 de enero de 2017

Ni la transversalidad abstracta, ni el testimonialismo del frente de izquierdas.

Hay muchas contradicciones entre las propuestas que nos plantean los distintos modelos que optan a ser el rumbo de nuestro partido. Se nos quiere mostrar la transversalidad como una ideología cuando en realidad es una estrategia. La pregunta sería: ¿Puede la izquierda ser transversal en su estrategia?. Yo pienso que si. 
Estamos viendo como se generaliza el debate sobre una dualidad que a mi juicio es falsa. Se enfrenta a la transversalidad con el concepto unidad de la izquierda. Pero una se refiere a una forma estratégica de sumar sectores y otro pretende unir ideológicamente. ¿Son contrapuestos?. Yo pienso que no. 
El modelo Errejón pretende una transversalidad que desborde las fronteras ideológicas y esto es positivo a mi entender. Pero carece de un modelo organizativo claro que apueste por  la articulación de nuestro partido en  barrios y sectores. Pareciera que nos conduzca a un partido de opinión, mas institucional que otra cosa. 
Y el modelo iglesias, si incluye esa articulación territorial y sectorial pero la enfrenta a la transversalidad, lo cual a mi juicio es un grave error porque  nos conduce a un modelo que a mi juicio ha fracasado en toda la transición y que es excluyente cuando necesitamos sumar. 
Ambas posiciones se distancian abiertamente de quien manifiestan ser herederos que no es sino el movimiento 15M. 
Este nos enseño la transversalidad como herramienta potente para sumar sensibilidades, pero también nos enseño la necesidad de convertir las plazas, los barrios en escenarios de políticas distintas a las tradicionales, de políticas culturales y de solidaridad que tienen un carácter mas transversal. Nos mostró que habrá cambio social y político en este país, si aprendemos a conjugar ambos conceptos.
Yo sigo apostando por un modelo mas cercano a esa eclosión social, a ese movimiento que combinó perfectamente ambas tesis y alcanzó de modo longevo un apoyo mayoritario de la población. 
Deberíamos buscar un partido transversal en su acción, organizado en territorios que sepa sumar a las clases populares con las clases medias empobrecidas por la dura crisis y sus devastadores efectos. 
Ese a mi juicio es el rumbo ganador hacia el necesario cambio político y social que reclaman los ciudadanos. Y nuestros dirigentes debieran mirar mas a un movimiento que represento a la inmensa mayoría de cambio de este país y nos marcó un rumbo de futuro no de pasado, que a sus propias y supuestamente innovadoras ideas.

Un saludo 

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