miércoles, 1 de febrero de 2017

La dimisión de Carolina y Nacho nos envía un mensaje claro.

Esta claro que por algún lado tenia que estallar. La dimisión de Carolina Bescansa y de Nacho Alvarez, a mi juicio, son un punto de inflexión a partir del cual se van a desatar reacciones muy diversas. Para mi es un "toque de atención" al camino de autodestrucción que nuestro partido ha tomado y que se denomina "políticas de corrientes".
Es el momento de recuperar el proyecto mas original y cercano al movimiento 15M. Es el momento de iniciar la terapia contra los males elitistas que padece nuestro partido y esto debe hacerse, desde la base social que tanto les molesta a las mismas.
Vestir de "pluralidad y diversidad" un enfrentamiento abierto por el poder que nos desangra, que anda destrozando "la ilusión" de miles cientos de miles de compañeros, es un camuflaje que a mi modo de ver, tendrá poco recorrido. No hay mayor fórmula que la de seguir los pasos de la inmensa mayoría de nuestro pueblo, manifestada de modo longevo durantes meses, que fué la eclosión social del movimiento de los indignados.
No funcionan las políticas estratégicas que representan a estructuras distintas y que aspiran a modelos distintos, porque detrás de ese error se encuentra un resultado llamado "fractura". En el 15M no hubo grandes líderes mediáticos, ni constantes apariciones mediáticas, ni personalismos tan acentuados como los que padecemos en la actualidad. Es necesaria la descentralización de las decisiones, abandonar las políticas de "ocupación de espacios para interese partidistas o de fracción", porque este juego a mi juicio, pone en riesgo la única herramienta que nuestro pueblo ha tenido durante muchos años para cambiar la lamentable situación de pobreza a la que lo han condenado. Nuestra pasividad y hablo de los "sencillos", de los de abajo, es también una sentencia de esa condena y por esto compañeros, debemos buscar fórmulas alternativas a lo que estamos viendo y de forma urgente.
Yo no estoy por la creación de un frente de izquierda. Tampoco con la tesis de convertirnos en un espacio "de gestión institucionalista". Para mi es necesaria la llamada "transversalidad" como estrategia y no como ideología, porque no lo es. Organizar esa transversalidad, es la mayor contribución que pueden hacer los círculos para sumar sensibilidades y alcanzar la victoria del cambio. Este concepto de "transversalidad organizada" requiere de la pérdida del protagonismo de las corrientes y de "las elites" para conceder a la base social todo el peso de las posiciones transformadoras.
En síntesis, esto que planteo, es un regreso hacia fórmulas que retomen el estudio de las herencias del movimiento 15M  en las cuales, la implantación territorial, la conversión de las plazas en escenarios de la cultura popular y la coordinación con los movimientos sociales en todos los territorios posibles eran objetivos de primer orden. 

Honestamente pienso que este es el camino, la hoja de ruta que nos hará alcanzar el objetivo del cambio de modelos en nuestro país.

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