martes, 9 de enero de 2018

NO HAY IZQUIERDA ALTERNATIVA POSIBLE AL MARGEN DE PODEMOS.

El 15M fue una excepción de estallido social y un referente mundial para la izquierda.

La fuerza que dirige Pablo Iglesias no pertenece, por su juventud,  a la tradición histórica de la izquierda. Pero desde mi punto de vista esto es lo correcto, porque lo que conocemos como izquierda tradicional ha sufrido un fracaso de tremendas dimensiones que la situó en el marco del testimonialismo. La primera fuerza histórica de la izquierda que abandona los postulados del obrerismo el el PSOE, conforme al conjunto de la socialdemocracia mundial que desmontan el carácter marxista y el antimperialismo del apartado de sus definiciones ideológicas.

 

A partir de este momento, la socialdemocracia queda en manos del liberalismo y del neoliberalismo hasta el punto de convertirse en el mejor aliado ideológico de la oligarquía financiera que lo aúpa al poder porque puede ejercer su diseño económico sin generar conflictos sociales que lo cuestione.
Mas tarde, es la izquierda real, la que comienza a cuestionarse sus propios postulados, en parte, por el auge inicial del PSOE como fuerza de la supuesta izquierda alternativa. Así vemos históricos dirigentes de IU pasan a listas de los socialistas y en muchos gobiernos  autonómicos y municipales comparten políticas de carácter neoliberal, que convierte a esa izquierda en un apéndice y no en una alternativa de gobierno y poder.
Este panorama de giro a la derecha de toda la izquierda democrática es el que a mi juicio, provoca el estallido social que protagonizó el movimiento 15M. Debemos tener muy presente que esta eclosión no tiene referente o parangón en el conjunto del planeta, es decir, que es un estallido específicamente español que consigue y mantiene un apoyo que no alcanzó ninguna otra experiencia histórica de los movimientos sociales. 

Es el movimiento 15M el que marca el espacio político vacío de representación y el mismo espacio que ocupa PODEMOS de modo inteligente y sorprendiendo a todos los analistas europeos y mundiales.

Ante este nacimiento se produce una refundación de lo que se denominó como izquierda tradicional que se encuentra con la tesitura de tener que realizar una profunda autocrítica de su papel en la transición y la necesidad urgente de engancharse a ese espacio político insurgente o asumir el riesgo de quedar al margen de esta onda expansiva social. 

Esto da lugar, en una primera fase a Unidos Podemos, que  al margen de un acuerdo electoral, es el síntoma de que la izquierda tradicional ha entendido el mensaje que envió la inmensa mayoría de nuestro país un 15 de mayo del año 2011 y que generalizó el famoso "no nos representan". Este grito que expresa una ausencia de representación de millones de ciudadanos,  incluía también a PSOE e IU y no puede ni debe ser cuestionado desde un punto de vista empírico.
El masivo e impresionante apoyo que obtuvo esta excepción social de idiosincrasia española y el posterior nacimiento de PODEMOS, vienen a decir hoy, no solo que sin la fuerza morada, no habría una izquierda alternativa (sino testimonialista y marginal) sino también que es una gran oportunidad para incorporarse a una inmensa sensibilidad social mayoritaria que muestra el horizonte de alternativa real a la derecha española que ha engullido un PSOE que abandonó sus principios históricos.
Un saludo.


¿CONTRASTE? ¡¡ESTO SI ES CONTRASTE¡¡


Soy del sur. De un sur social, soy de donde los harapos y la lumbre compartida...

1 comentario:

  1. Una vez más, un artículo exacto en su análisis y conclusiones, inteligente...

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